El Honda Prelude 2.3i 4WS de cuarta generación (código de chasis BB2) es uno de los coupés más emblemáticos de los años 90, recordado por introducir tecnologías avanzadas que hoy vuelven a ser tendencia. Fue producido entre los años 1991 y 1996, siendo fabricado exclusivamente en Japón, principalmente en la planta de Sayama, Saitama. En España las primeras unidades llegaron a principios de 1992 y se comercializaron hasta el relevo generacional en 1996. Se estima que se fabricaron un total de 98.627 unidades de esta cuarta generación a nivel global.
El test del Honda Prelude 2.3i 4WS fue publicado en la revista Motor 16, nº 454, de junio de 1992. Firma el artículo Victor Piccione con fotos de José Antonio Díaz.
La
cuarta generación rompió con el diseño de sus predecesores, abandonando
los faros escamoteables por una estética más redondeada y agresiva. Se abandonaron las líneas rectas características de las series anteriores y se pasó a un concepto más deportivo: faros agresivos, zaga más elevada, un poco más corto de longitud, algo más de anchura y una línea muy espectacular.
En Europa se vendieron las versiones 2.0i de 133 CV, 2.2i VTEC de 185 CV y 2.3i de 160 CV. En Japón, la versión más potente alcanzó los 200 CV.
El motor es un 2.3 litros de cilindrada y 4 cilindros en linea (código H23A2). Desarrolla una potencia aprox. de 160 CV / 158 hp. Par máximo: aprox. 209 Nm. Alcanza una aceleración 0–100 km/h: alrededor de 7.7 s. Velocidad máxima: aprox. 215 km/h. La caja de cambios manual 5v o automática 4v según mercado.
Por otra parte, el sistema de dirección a las cuatro ruedas (4WS) pasó a ser electrónico (antes era mecánico), controlado por centralita, sistema que perduraría en el Prelude 5.ª generación. A baja velocidad, las ruedas traseras giran en sentido contrario a las
delanteras para reducir el radio de giro. Mientras que a alta velocidad,
giran en el mismo sentido para mejorar la estabilidad en cambios de
carril.
En los procesos de fabricación se destacó por el uso de materiales de alta resistencia en los pilares del techo y una mejora en la rigidez estructural para mejorar el comportamiento dinámico.
Su interior era considerado futurista, su salpicadero digital y alargado, que se extendía de puerta a puerta, le daba un aspecto de "nave espacial" muy avanzado para su época.
El Prelude se posicionó en el mercado como un coupé tecnológico y refinado, un escalón por encima del Honda Integra en términos de lujo. Sus principales rivales en el mercado europeo fueron: El Volkswagen Corrado, Opel Calibra, Toyota Celica y Mazda MX-6.
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