domingo, 5 de febrero de 2017

Bugatti 251 (1956)

El Bugatti 251 fue un monoplaza de Formula 1 construido para participar en el campeonato de 1956, el cual constituyó el último intento de la anteriormente gloriosa marca Francesa Bugatti para participar en la Fórmula Uno, para ello contrataron al prestigioso diseñador Colombo que creó un vehículo muy innovador y avanzado para la época.  

Después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, la empresa Bugatti se mantuvo sin reanudar la actividad deportiva en competiciones del motor, y en esa época también comenzó el principio del fin de esta gloriosa marca después de haber fallecido su fundador Ettore Bugatti.
 

Sin embargo, antes de su desaparición definitiva, Bugatti presentó un monoplaza de carreras en 1956 diseñado por el prestigioso diseñador italiano Gioachino Colombo, el cual contaba con gran experiencia y logros importantes obtenidos para las firmas Ferrari y Alfa Romeo (diseñó entre otras cosas el motor del Alfetta 159 vencedor del mundo de F1 en 1951).

Gioachino Colombo elaboró un monoplaza de concepción muy avanzada para la época, situando el motor en posición transversal a espaldas del piloto.

El motor era un 8 cilindros en línea, con una cilindrada de 2430c.c, cotas interiores con diámetro interior 75mm y carrera 68,8mmm, y que desarrollaba una potencia de 245 CV a 8000 rpm. Contaba con dos árboles de levas en cabeza accionados por cadena, la alimentación corría cargo de cuatro carburadores Weber horizontales.

Un particularidad del motor era la toma de fuerza al centro del eje cigueñal. El cambio era de cinco velocidades y el diferencial formaba cuerpo con el cárter.

Las suspensiones anteriores y posteriores eran del tipo De Dion con muelles helicoidales como elemento elástico. Los depósitos de combustible estaban situados a los lados del puesto del piloto para proporcionar un mejor reparto de pesos, era una solución similar a la adoptada previamente por el Auto Union Type D  de 1938, y que también utilizó Victorio Jano con su Lancia D50 de 1954.


Los resultados en competición no fueron buenos debido principalmente a la baja potencia del motor, con solo 245 CV frente a los que desarrolla por ejemplo el Ferrari-Lancia D50, que con 260 CV venció el campeonato del mundo de pilotos con Juan Manuel Fangio en 1956.
 

El Bugatti 251 fue asignado por el veterano piloto Maurice Trintignant, se estrenó en el Gran Premio de Francia, clasificándose en la penúltima fila de la parrilla de salida y retirándose en la vuelta 18 por un incidente provocado por el gripado del pedal del acelerador. Las bajas prestaciones de su motor y lo costoso del pograma de desarrollo aconsejaron no volver a presentar el vehículo en posteriores carreras. A pesar de ello, desde el punto de vista técnico la aparición del Bugatti 251 representó un hito por su diseño vanguardista e innovador.
 


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domingo, 22 de enero de 2017

Cambio NuVinci N360

El cambio de marchas NuVinci N360 para bicicletas, es un sistema que va integrado en el buje de la rueda trasera, por lo que pertenece a las transmisiones del tipo BMI (buje de marchas internas).


Este cambio permite un número infinito de relaciones de cambio dentro de su rango de desarrollos. Dicho rango es en este modelo de 360%, como referencia un cambio de MTB de triple plato puede llevar a 581%.

Los cambios de marcha NuVinci han sido creados por la empresa holandesa FallBrooks. La tecnología gira en torno a una transmisión planetaria variable continua, también conocida por las siglas CVT (Constinuosly Variable Transmission), que utiliza un conjunto de bolas rotativas y basculantes. Su entrada en las palancas de cambio se inclina las bolas, el cambio de sus diámetros de contacto y varía la ración de velocidad del tren de tracción resultante en el "cambio de marchas" Es tan fácil como cambiar el volumen de su radio. 
 
 
 
La idea original fue inventada por Leonardo Da Vinci (de ahí el nombre NuVinci), la cual fue rescatada y perfeccionada por  la empresa  FallBrooks.
El cambio de marchas NuVinci N360 posee las siguientes ventajas y desventajas frente a un cambio convencional:

VENTAJAS:

- Menor mantenimiento, la cadena dura mucho más al estar siempre alineada y ser más robusta. El mecanismo interno del buje está exento de mantenimiento.

- Infinitos cambios de marcha, permitiendo ajustar la cadencia de pedalada exactamente a nuestras necesidades.

 - Mayor fiabilidad y suavidad a la hora de cambiar (no hay saltos ni salidas de cadena, roces, etc.)

- No le afecta el barro o en mucha menor medida.

- Simplicidad estética, con un cuadro de punteras deslizantes puede prescindirse de tensor de cadena.

- Se puede cambiar de marcha en parado

DESVENTAJAS:

- Mayor peso que un cambio convencional, en total pesa alrededor de 2,5 Kg

- Cambia la distribución de peso, ya que este se concentra principalmente en el buje de la rueda trasera

- Menor rango de desarrollos

- Menos eficiencia energética. Los cambios tradicionales transmiten un 98% de la fuerza de nuestras piernas a la rueda trasera, los BMI rondan entre el 80 y 93% en el mejor de los casos

- En caso de avería, es más complicado de reparar.





CONCLUSION:
Se trata de un sistema interesante para un usuario que busque la exclusividad, comodidad y fiabilidad frente a otros factores, ya que en uso exigente y para competición, este cambio quedaría descartado tanto por peso como por perdidas de rendimiento por rozamientos internos. Su precio es aproximadamente de 300€.



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martes, 10 de enero de 2017

Carlos Castelos, el otro Eduardo Barreiros

Se trata de un hecho poco conocido pero que guarda una gran relación con la historia de Eduardo Barreiros, que comenzó su azaña industrial transformando motores de gasolina en diesel. Décadas después,  Carlos Castelos, gallego de Ferrol, empresario, inventor y maestro mecánico, consiguió convertir un motor Ford 1.6 CVH a diésel, incorporándole además un turbocompresor, con lo cual realizó la primera transformación a turbodiesel antes que lo presentara la propia Ford en el año 1984.

Gracias a las grandes semejanzas entre el motor Ford 1.6 CVH (otto) y el 1.6 D (diesel), el Sr. Castelos apreció la idoneidad de las características del CVH para realizar la conversión a diésel y lo consiguió “variando unas pocas piezas e invirtiendo pocas horas de trabajo”, siempre en sus propias palabras. Sin embargo no podemos caer en el error de pensar que esta transformación fue tarea fácil. Sí que es cierto que el motor tenía un 90% de piezas de origen luego de la transformación y que ésta se centró en unos aspectos del mismo muy específicos, pero es imprescindible tener mucha habilidad y grandes conocimientos de mecánica para llevar a cabo una tarea de este calibre con unos resultados, como luego se demostraron, sorprendentes.

Para la transformación se sustituyeron los pistones de origen por unos nuevos de cabeza plana. La culata era la del CVH, pero se adaptó para añadir unas precámaras de combustión en su interior. En el exterior se adaptó el hueco donde en origen iban insertadas las bujías para acoplar los inyectores con los calentadores correspondientes, todo realizado artesanalmente. La bomba de inyección era de tipo rotativo e iba montada en la parte superior del motor, accionada con una correa dentada, en una disposición que facilita mucho el acceso a la misma, mejorando su mantenimiento. A mayores se incluyeron colectores de admisión y escape modificados para acoplar un turbocompresor. Así es, el CVH Diésel del Sr. Castelos tiene, a diferencia del diésel “oficial” de Ford, sobrealimentación. Y es precisamente este detalle el que, marca la diferencia entre ambos motores. De acuerdo con las cifras facilitadas por el Sr. Castelos la potencia era de 32 CV tras la transformación y progresivamente la aumentó hasta 55 CV,  fruto de añadir posteriormente el turbo.

Tras la transformación del motor, éste fue montado en un Fiesta Mk1, realizando unos 18.000 kms de pruebas, la mayoría de los cuales conduciendo el Sr. Castelos personalmente. El vehículo realizó trayectos en ciudad, carretera y autopista sin presentar ningún tipo de problema. Respecto a los consumos se mostraba prácticamente igual de contenido que el 1.6 D oficial. 

Desgraciadamente, hay muchos puntos que se quedan en el aire. Entre ellos numerosas cuestiones técnicas profundas relativas a la arquitectura, construcción y rendimiento del motor. Aparte también quedan en el aire cuestiones como, por ejemplo, la extraña visita que realizaron dos ingenieros de Almussafes cuando se enteraron del trabajo del Sr. Castelos, poco antes del lanzamiento del motor 1.6 D oficial. También está la cuestión de por qué Ford no supo o no quiso mostrar interés en el proyecto, cuando las pruebas realizadas demostraron que éste podía ser viable. O el motivo por el que el Sr. Castelos perdió todo interés en el proyecto, en lugar de aprovechar sus conocimientos para dotar al diésel oficial de sobrealimentación, al igual que luego haría TURMESA. En cualquier caso, el lanzamiento del motor diésel oficial en 1984 supuso el fin del motor “Castelos”, puesto que ya no tenía ningún sentido acometer la transformación de más motores CVH a diésel.

El único prototipo fabricado del motor 1.6 TD-CVH se encuentra expuesto en el concesionario Ford Garaje Castelos en Ferrol, La Coruña.

Nota: Historia rescatada de la antigua web http://www.miforito.com, actualmente desaparecida.

LINKS:
Mercedes 300d
Mercedes 240d  
Walter Kaaden, inventor del escape con cámara de expansión
Entrevista a Leopoldo Milá, director tecnico de Montesa
 


lunes, 2 de enero de 2017

DAF Turbo Twin II (1987)

A punto de comenzar una nueva edición del Raly Dakar, queremos mostraros uno de los vehículos más sorprendentes de cuantos compitieron en el Rally Paris Dakar, un camión prototipo 4x4 con chasis tubular y equipado con dos motores diesel sobrealimentados que desarrollaban una potencia superior a los 1000 CV.

Se trataba de una máquina inbatible en la siempre complicada y difícil oreografía africana, que permitió a Jan De Rooy ganar el Dakar en la edición de 1987, con una ventaja de más de 14 horas respecto al segundo clasificado en la categoría de camiones, y posicionándose en el 11º puesto de la clasificación general.

Prueba del DAF TURBO TWIN publicado en la revista Solo Auto en 1987:
 

DAF Turbo Twin monta dos motores DAF turbo alimentados de 11.600 cc que consiguen 500 CV por motor, un total  de 1.000 CV para mover 10.5 toneladas lo que permite lanzar al camión a 200 km/h por las pistas del Sahara. La cabina es tomada del DAF 3600, las dimensiones del camión son 7,1 m de largo, 2,5 m de ancho, 3,05 m de alto y la distancia entre ejes es de 4,20m.  En la zona de carga apenas caben las tres ruedas de respuesto obligatorias y una pequeña dotación de herramientas.

El objetivo final de Jan de Rooy era vencer en la casificación general del Rally Dakar con un camión, y lo cierto es que tenía potencial para conseguirlo. En la siguiente edición del Dakar en 1988 presentó una versión más evolucionada, el DAF TURBO TWIN X1, que sufrió un terrible accidente en la segunda unidad pilotada por Theo Van de Rijt, con muerte de su copiloto, lo que motivó el abandono de Jan de Rooy cuando marchaba en 5ª posición en la clasificación general, posteriormente los camiones prototipo son prohibidos en el Dakar para frenar la escalada de prestaciones.


VIDEOS:

DAF Turbo Twin II en la Veronica Strandrace de 1987, doblando al Pegaso



LINKS:
Locomotoras ALCO 1800 
Análisis del McLaren MP4/5B de 1990 
Auto Union Type D (1938)


jueves, 22 de diciembre de 2016

Como funcionan las suspensiones traseras de Moto

Muy interesante y completo análisis sobre la técnica de las suspensiones traseras de motocicleta de los años 70, artículo realizado por José Ansoleaga y publicado en la revista Motociclismo.
 
 



LINKS:
EVOLUCION DE LAS SUSPENSIONES DE MOTO
Entrevista a Leopoldo Milá, director tecnico de Montesa 

sábado, 3 de diciembre de 2016

Citroën DS 23 Tiburón

El Citroën DS también conocido como Citroën Tiburón es un vehículo del segmento E producido por el fabricante Citroën entre los años 1955 y 1975. Diseñado por el italiano Flaminio Bertoni, el DS es conocido por su diseño futurista y su tecnología innovadora, como por su suspensión hidroneumática con corrector automático de altura. El DS consiguió avances en estándares automovilísticos tales como la comodidad de conducción, la seguridad y el frenado. Durante su producción en masa, que duró 20 años, Citroën vendió 1,5 millones de unidades de este automóvil.


El modelo DS23 era la versión más potente de la gama, contaba con un motor de cuatro cilindros en línea y 2347cc, desarrollaba una potencia de 130cv que le permitían una velocidad punta de 183 km/h.

Su vanguardista carrocería de diseño muy avanzado para la época recordaba por su afilado frontal a un tiburón. Esta carrocería demostró que su aspecto era también funcional al conseguir un coeficiente de penetración aerodinámica muy bajo para la época, con un Cx de solamente 0,36.
Aunque no lo aparenta sus dimensiones son muy generosas, con una longitud superior a un Mercedes W123 por ejemplo. Su longitud es de 4.826mm, anchura máxima 1.791mm, altura 1.426mm y su batalla o distancia entre ejes era enorme, con unos poco usuales 3.124mm, cifra muy elevada incluso para grandes berlinas actuales. El peso en orden de marcha era de 1.270kg.

En 1968 Robert Opron rediseñó el DS cambiando sus faros redondos por faros ovalados direccionales. Esta versión del mismo es la más conocida y emblemática.

El Citroën DS fue nombrado el coche más bello de todos los tiempos por la revista Classic & Sports Car tras una encuesta realizada a 20 diseñadores de coches de renombre, entre los que se encontraban Giorgetto Giugiaro, Ian Callum, Roy Axe, Paul Bracq, y Leonardo Fioravanti. También en 1999 quedó tercero en el galardón: “Mejor Coche del Siglo XX”, detrás del Escarabajo y Mini, primero y segundo respectivamente.

Pero el elemento más innovador que incorporó el Citroën DS fue sin duda el sistema de suspensión hidroneumática. El impulsor de este sistema de suspensión fue Andre Lefebvre, ingeniero aeronaútico e incansable investigador sobre nuevos materiales y nuevas soluciones de ingeniería. Pero fue, realmente, Paul Magés fue el creador del revolucionario sistema de suspensión. El conocido como “Profesor”, entró en Citroen con 17 años y siempre se dedicó a la parte de suspensiones. En 1950 encuentra la solución al problema de las vibraciones en los prototipos basados en aire: se trata de adoptar una combinación de gas y líquido. Nace así la famosa suspensión hidroneumática de Citroen. Posteriormente se unificó en un sistema hidraúlico la dirección asistida, los frenos, faros direccionales, suspensión y embrague.

El tren delantero prepara al tren trasero

Evolución del modelo:

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