lunes, 23 de febrero de 2026

Gyro-X (1967)

El Gyro-X (1967) fue un vehículo experimental muy raro y futurista, básicamente un coche de dos ruedas que se mantenía en equilibrio gracias a un giroscopio interno.

 

El Gyro‑X fue un prototipo creado en 1967 por el diseñador automotriz Alex Tremulis y el especialista en giroscopios Thomas Summers. Solo se construyó una única unidad. La idea era revolucionar el transporte haciendo coches: Más estrechos (para reducir tráfico), más ligeros y eficientes y capaces de circular como una moto pero con comodidad de coche.

Tenía dos ruedas en línea (una delante y otra detrás). Usaba un giroscopio hidráulico que giraba a alta velocidad para mantener el equilibrio. Llevaba pequeñas ruedas laterales que se bajaban al parar (como “ruedas de apoyo”).

Disponía de un Motor de 80 CV procedente de un Mini Cooper S. Su Velocidad teórica llegaba a 200 km/h según el diseño (aunque en pruebas reales era inestable a alta velocidad).

El proyecto nunca llegó a producción debido a diversos problemas técnicos que se presentaban a velocidades altas. Los costes eran muy elevados y la empresa quebró alrededor de 1970.

El prototipo sobrevivió, fue abandonado durante décadas y finalmente restaurado por el Lane Motor Museum en EE. UU., donde hoy todavía existe y funciona a baja velocidad.

El Gyro-X fue un experimento adelantado a su tiempo que demostró que un coche de dos ruedas era posible, pero la tecnología de la época no estaba lo suficientemente madura.

  

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